El origen del nuevo concepto de fumador tradicional

Durante las últimas décadas la sociedad ha instaurado diferentes visiones de la idea de tabaquismo. Aunque fumar se consideraba un hábito agradable en los años 60, fue a partir de entonces cuando el concepto comenzó a experimentar una evolución gradualmente negativa, hasta llegar a tratarse como una adicción en los 90. Desde entonces todo fumador tradicional ha sido visto como un irresponsable que ahoga a los demás con el desagradable humo de su cigarro, maltratando su salud y la de todos aquellos que lo rodean. 

Tras años de estancamiento, percibimos que la concepción del fumador y del mundo que lo envuelve está evolucionando positivamente ¿A qué se debe esta transformación? 

La evolución de los hábitos y conductas de consumo del fumador tradicional de tabaco

Los principales propulsores del cambio han sido los propios consumidores de tabaco y otras hierbas, sin importar la alternativa que usan para hacerlo: cigarrillos, puros, pipas, bongs, etc… El factor común que une a este grupo de personas es la dependencia a la nicotina y sus deseos por convertir el hábito de fumar en un acto de placer complementario a una circunstancia en concreto.

Pero, ¿qué hace que los fumadores asocien  una sustancia a un determinado contexto?

La influencia de los estímulos sociales y personales en la transformación del fumador

Debemos comenzar por entender que fumar representa mucho más que la dependencia física a la nicotina. Esta sustancia tarda aproximadamente 7 segundos en llegar al cerebro una vez ha sido inhalada, es en ese momento cuando comienzan a manifestarse los efectos del tabaco. Aunque los síntomas producidos en el organismo dependen de cada sujeto, suelen generalizarse como un incremento de la sensación de placer, capacidad mental y concentración, además de una estabilidad del estado de ánimo, como consecuencia de la reducción de la ansiedad, el estrés y la frustración. 

Estos efectos son las principales razones que normalmente reportan los fumadores para seguir en el hábito, pero la realidad es que la verdadera dependencia al tabaco se crea cuando entran en juego los estímulos sociales, comportamentales y culturales que se asocian al acto de fumar. Estos son los encargados de intensificar los efectos anteriores y los causantes de establecer dependencia psicológica a la nicotina.

De esta manera, existen circunstancias frecuentes que asociamos con el acto de fumar: el aburrimiento, la espera, un encuentro con amigos, fiestas, reuniones, una crisis de ansiedad o situaciones de estrés. El hecho de convertir estas situaciones reiterativas en algo agradable por el hecho de estar manejando y saboreando un cigarrillo mientras percibimos su olor es lo que realmente crea el hábito.

Por lo tanto, la relación directa entre la dependencia física y psicológica a la nicotina para diferentes contextos y  situaciones ha hecho que necesidades al fumador hayan evolucionado.

Los nuevos hábitos y necesidades del fumador de tabaco tradicional 

El fumar como concepto social y personal ha creado un nuevo estilo de vida formado por un grupo de fumadores más exigentes, ávidos de nuevas sensaciones y dispuestos a cambiar el mercado del tabaco con el fin de adaptarlo a sus necesidades. 

Aunque cueste creerlo, los cambios sufridos por cualquier contexto que rodea al fumador influyen en la forma de consumir tabaco.  Por ejemplo, la relevancia que ha tomado el interiorismo en nuestras viviendas durante los últimos años crea la necesidad de comprar accesorios de decoración y alta gama. La influencia de los videojuegos y las series de televisión sobre la sociedad actual nos impulsa a comprar artículos con diseños tematizados, y nuestro afán por ofrecer a los demás una visión ideal sobre nosotros mismos nos obliga a adquirir complementos sofisticados y con cierto estilo. 

El hábito del autotabaco

Sin embargo, la consecuencia más significativa y revolucionaria resultante de esta evolución es el autotabaco. Muchos fumadores ya cuentan con los útiles necesarios para entubar y liar tabaco, mediante un proceso artesanal con numerosas posibilidades frente al tabaco industrial. 

Son tres las principales razones por las que fabricar nuestros propios cigarrillos se está convirtiendo en tendencia:

Más natural

El producto final se obtiene mediante un proceso totalmente artesanal en el que se usa la hoja de tabaco como materia prima. Cuando esta transformación se realiza a baja escala el material proviene de plantaciones que suelen ser orgánicas y ecológicas, ya que no contienen aditivos ni sustancias perjudiciales para la salud.

Más personal

Aunque el mercado no evoluciona a la velocidad de las exigencias del nuevo fumador, ya comienza a ofrecer soluciones que permiten personalizar al máximo la picadura de tabaco: sabores auténticos, potenciadores o aromas. 

Más económico 

La razón principal que permite obtener un producto mejorado a un precio mucho menor es que el proceso se encuentra totalmente al margen de las grandes marcas tabacaleras.

La boutique para fumadores tradicionales que buscan algo más

Por extraño que parezca, el mercado actual, las formas de comercialización y los entornos legislativos suponen un freno a esta transformación que está sufriendo el mundo del fumador.

Novaestanco ha entendido la evolución de los fumadores y ha nacido para adaptarse a las nuevas tendencias y formas de consumo, promoviendo su uso y facilitando a los consumidores todo lo necesario para satisfacer sus deseos actuales.

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